
En cuanto a las perchas, tenemos que decidir si las queremos de plástico o de madera. El resultado es más bonito si todas las perchas son iguales.
2. Saca todas las prendas de tu clóset y ponlas encima de la cama o el suelo. Así podrás ver todo lo que tienes. Aquellas prendas que son muy antiguas o que están deterioradas, tienen que desaparecer. Si quieres guardar alguna prenda porque le tienes cariño, consérvala en una caja aparte y en otro lugar.
3. Divide las prendas según el uso que les des. En un lado la ropa para el trabajo, en otro la que usas en el tiempo libre, y en otra zona la ropa más elegante.
4. Pruébate cada una de las prendas. Es el momento de revisar que todo está en orden, no hay hilos sueltos o manchas imborrables. Si te encuentras con un color que no te favorece o ya no te gusta, es mejor quitarla de tu clóset. Recuerda: si eliminas alguna prenda básica, anótala en una lista para reemplazarla cuando salgas de compras.
Aquellas prendas que requieren ser lavadas en la tintorería o necesitan arreglarse, ponlas aparte y asegúrate de hacerlo lo antes posible.
5. Pon todo de nuevo en el clóset. Puedes colgar los pantalones, las faldas, las blusas, las chaquetas y los trajes. Otras prendas como los jeans, poleras y sweaters pueden doblarse.
Debes acomodar la ropa en tres categorías como hemos indicado antes: ropa para trabajar, para el tiempo libre y la elegante. Luego, divide la ropa por tipo de prenda: todos los pantalones juntos, las faldas, blusas, etc.
No te preocupes si te parece que el clóset ha quedado muy vacío. Ahora tienes el espacio necesario para las prendas adecuadas a tu estilo de vida y personalidad. A la hora de comprar, ya sabrás lo que te hace falta y evitarás las compras por impulso.
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